Inició Toros y Ciudad


por Carolina Baquero

IMG_0311Un nuevo inicio de pre temporada en Manizales, con su seriado Toros y Ciudad. Esta vez con una noche fresca, despejada y acompañada por más de tres cuartos de plaza.

Se lidió un encierro de novillos de la ganadería de Armerías, propiedad de Don Rafael Moscoso; de muy buena presentación y buen juego en términos generales. Novillos que colaboraron en una noche de chicos muy jóvenes. Excepto el quinto, los demás mostraron calidad y raza.

Luis Miguel Ramirez decidió irse al centro del redondel con su capote para recibir al primero de la noche. Variado y valiente con el percal, hecho que hizo de inmediato que el público se conectara con él, algo que es muy difícil siendo el que inicia el festejo. Tuvo en sus manos a un novillo excelente, bravo y de embestida limpia; jamás le hizo un extraño y además el novillero lo supo aprovechar para deleitarse toreando, le falto sabiduría para terminar la faena a tiempo cuando los ánimos estaban arriba porque la alargó innecesariamente, produciendo en los aficionados un frío en su interés. Estocada completa y trasera. Petición de oreja y vuelta al ruedo.

Como segundo alternante estaba el bogotano, Juan Sebastián Gómez,saluden saludó de rodillas con dos largas cambiadas y ejecutando un tercio de banderillas de emoción pero de ejecución y colocación defectuosa. Se le vio dicidido, con muy buena técnica y a pesar de sus 16 años, con bastante madurez. La faena fue de mano firme y ampliando el compás tanto como su cuerpo se lo permitía; sufrió una fuerte cogida, que tuvo como consecuencia una cornada de 8 cm en la axila izquierda. El novillo fue bueno pero con mucho genio, tenía raza pero con poca nobleza. Dos estocadas de mala colocación. Palmas.

Mauricio  Salas de la ciudad de Manizales no tuvo mucha suerte con el capote, falta trabajar fuerza en sus manos y brazos, el novillo con su ímpetu inicial lo desarmó. El novillo enrazado pero un poco escaso de fuerzas en sus remos, pedía una mano cuidadosa que lo guiara y consintiera. La faena fue de mucha voluntad, se le ven buenas notas al novillero, quién es sereno y logró hilar los muletazos , sin embargo falló en el temple para que su lidia se viera limpia porque el novillo que después de un tiempo ya corrigió su blandura de manos, se le llevó en varias ocasiones trompicada la muleta. Estocada de buena colocación. Leves palmas tras aviso.

En el cuarto de la noche el turno fue para el novillero Alejandro Restrepo quien después de su presentación con el capote quiso iniciar su faena de muleta con un cambiado por la espalda, pero un mal movimiento de él confundió la dirección del novillo y se lo llevó por delante, afortunadamente fue sólo el golpe. La faena tuvo algunos pases de calidad y sobre todo las ganas de triunfar, pero no tuvo orden, ni limpieza y faltó desplazar la muleta para generar ligazón, más aún cuando tuvo un novillo con movilidad, emociones y de gran calidad. Estocada completa y tres intentos de descabello, el cuarto fue el definitivo. Silencio.

También nacido en la capital caldense, el joven Antonio Hernández tuvo muy mala suerte porque pechó con un toro manso, rebrincado y con malas ideas. El lucimiento fue muy poco tanto en el capote como en la muleta, pero no por su falta de empeño sino por la materia prima; hizo hasta donde pudo con una faena de unipase y que no conectó en ningún momento con los tendidos, además porque la alargó sin necesidad. Estocada tendida y trasera, y otros intentos más de estocada y descabello. Silencio tras tres avisos.

Cerró la noche Jonathan Franco, de la ciudad de Bogotá e hijo del banderillero Hernando Franco, quien se encontraba en su cuadrilla. Infortunadamente le correspondió un novillo abanto desde la salida, sin clase, rebrincon y manso. Se tomó Franco su tiempo para entender la lidia correcta, una mezcla entre tandas de dos o tres pases ligados y otras de unipase bajando la mano para someterlo, su actuación fue buena aunque por las condiciones del toro, no tuvo emoción. Mal tercio de muerte. Silencio.