Valiosa actuación de Miguel Abellán


por Carolina Baquero

Media hora más tarde de lo planeado se dio inicio a la corrida, debido a un fuerte aguacero; incluso se pensó en aplazar la corrida pero los toreros decidieron que el festejo debía ir para delante.

Se lidiaron cuatro toros de Achury Viejo de buena presentación y juego desigual ; y dos de la ganadería de Las Ventas del Espirítu Santo para el rejoneador, estos de presentación fueron correctos y en cuanto a juego sobresalió más el sexto que el tercero que carecía de ritmo y bravura.

Miguel Abellan vuelve tras varios años a Cañaveralejo y lo hace con el mismo compromiso y honestidad que lo han caracterizado durante sus años de matador. Ejecutó una faena de mucho cuidado ante un ejemplar con nobleza pero blando de remos, que tenía mucha bondad por su pitón derecho y le costaba moverse por el izquierdo. Las condiciones del ruedo y algunos defectos de embestida del toro, impidieron la absoluta limpieza de la faena, sin embargo el público se logró conectar con el toreo amplio y experimentado de Abellán. Estocada caída. Vuelta al ruedo tras petición.

El cuarto toro de la tarde no hizo honor a la historia de su nombre, “Alentejo”, pues fue desclasado y bravucón, parado y cortando en el tercio de banderillas; tanto que se llevó por delante al subalterno Wilson Chaparro “El Piña”, quien terminó a merced del toro en las tablas y le produjo una fractura abierta de tabique. La faena de Abellán tuvo que ser intermitente y perdiéndole El Paso para evitar que se le colara y lo prendiera. Estocada de buena colocación. Palmas.

Gustavo Zúñiga es ejemplo de voluntad, ganas y pundonor; un torero que luchó por ese puesto en la Feria y definitivamente salió a demostrar que no es casualidad su colocación. El toro fue manso y molesto, salió caminando con tanta parsimonia que de inmediato de pudo vaticinar su mal comportamiento; pero eso no fue impedimento para que Zúñiga ejecutara un buen tercio de banderillas y una faena con algo de continuidad y además dándole los terrenos que pedía el astado. Estocada de buena colocación. Palmas.

Momentos de angustia pasó Gustavo Zúñiga con El Segundo de su lote, un toro desrazado y sin son. La faena no tuvo orden ni norte, desde el tercio de banderillas el caleño le tomó desconfianza al ejemplar y esto también ayudó para que en la muleta no se entendieran toro y torero. Silencio.

El tercer toro de la tarde le correspondió al rejoneador Plabo Hermoso de Mendoza, quien hizo lo posible por hacer ver mejor un toro que nunca se entregó a la faena y embestía por arreones. El ritmo lo puso el caballo y el caballero, ritmo que emocionó a los caleños que siempre disfrutan del rejoneo. Rejón caído y varios intentos de descabello. Palmas tras aviso.

Más lúcido y cómodo pudo estar en el sexto de la noche el rejoneador estellez, el toro tuvo movilidad y recorrido, persiguiendo la cabalgadura. Pablo templó y lidió con solvencia y haciendo uso de sus habilidades ecuestres, ejecutando con calidad los dos primeros tercios. Un rejón muy caído y otro de corrección. Una oreja que no debió otorgarse teniendo en cuenta que a Miguel Abellan se le negó una por la ubicación de la espada.