Guerrita triunfa en Cali


por Carolina Baquero

IMG_0152Hoy se conmemoraron los 59 años de la Feria Taurina de Cali, y la ciudad lo celebró con un desfile militar previo al paseíllo, un espectáculo con banda de guerra y banderas colombianas sobre el redondel.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, de buena presentación en términos generales pero de un juego incompleto, complicado y desconcertante.

El vallecaucano Guerrita Chico se encontró en primer lugar un toro con un comportamiento bien particular, pues tenía clase, nobleza y calidad, pero era desatento, suelto e incluso quería irse a las tablas, sin esto significar que fuese manso. Guerrita tuvo un muy buen inicio de su faena de muleta, muy templado y ligado, lo supo entender hasta que la actuación se vino a menos tras desarmarlo. Pinchazo y estocada completa pero contraria. Palmas.

Gritos de “Colombia , Colombia” y “Cali, Cali”, engalanaron la plaza y ambientaron el triunfo de Guerrita Chico; quien abrió la puerta grande tras lidiar el cuarto de la tarde. Ésta estuvo fundamentada en redondos con la mano derecha, alargó el brazo, abrió el compás y se llenó de decisión para ejecutar una faena llena de técnica y limpieza, a un toro noble, con recorrido y embestida sobresaliente. Estocadon. Dos orejas.

No fue bueno el regreso de Manzanares a Cali pues le correspondió un toro que previamente a la faena de muleta, se lesionó su mano izquierda y el español no tuvo más opción que pegar uno que otro pase y luego pasaportarlo. Fue una lástima porque el toro hubiese valido sino fuera por su invalidez. Silencio y pitos al toro.

Al quinto de la tarde Manzanares le ejecutó una faena de mucho mérito porque el ejemplar fue manso, pegaba derrotes y buscaba las zapatillas del torero; pero allí el alicantino demostró que los toreros deben poder con lo que tengan por delante… Logró ligar dos tandas de calidad y unipases templados, incluyendo dos naturales de hermosa factura. Media espada. Oreja.

Andrés Roca Rey toreó con temple, limpieza y suavidad, a un toro soso, lento y con poquisimo motor, era noble y atendía a la muleta pero pasaba como si le pesara la vida. La música sonó a petición de toro, aunque no fue una faena alegre sino una faena para comprender la técnica del peruano que lo hizo excelente. Estocada de gran calidad. Oreja

Un oreja también cortó Roca Rey en su segundo, un toro que no quería ir a la muleta, parecía no tener alguna opción; pero para el peruano nunca hay un no como respuest, siempre se puede más y le encontró la lidia adecuada. Al final tras dos pinchazos y una estocada cortó una oreja.