Juan de Castilla abre la puerta grande en Manizales


por Carolina Baquero

Castilla-1Buen cartel para la novillada que dio la apertura a la Feria numero 61 de la ciudad de Manizales. Una puerta grande para Juan de Castilla y el cariño de la afición para el venezolano Jesús Enrique Colombo.

Se lidió un encierro de la ganadería de Paispamba de bonita estampa en su mayoría y con juego desigual; casi todos con buenos inicios pero con tendencia a venirse a menos. Hubo varios tumbos en el tercio de vara, provocados por la fuerza de los novillos contra las cabalgaduras.

Con una labor de capote variada dio inicio Juan de Castilla a su presentación en la ciudad de Manizales. Citando de largo con la muleta saludó a un novillo atento, suave y encastado; al cual le ejecutó tandas largas y templadas, más con la derecha que por naturales, pues el pitón derecho era el más potable. La música sonó y adornó no solamente la faena sino las ganas del novillero. Estocada recibiendo desprendida, trasera y calada… casi nadie se dio cuenta pero la punta de la espada se asomó en el abdomen del novillo. Dos orejas.

Algo embarullado se vio a Juan de Castilla quién con esa emoción y ganas de ser figura del toreo, invadió los terrenos del toro y desordenó su faena; hubo pases de muchísima calidad, bien templaditos… lo que hacía falta es que fuesen juntos esos buenos para construir faena. El novillo noble, con clase y humillando a la muleta del antioqueño; aunque el astado también se fue mermando en sus cualidades. Estocada hasta la empuñadura. Oreja.

Andres Manrique tuvo como compañero un novillo toro de pelaje jabonero sucio, de bella estampa, que comenzó con bastante motor y actitud pero poco a poco se fue a menos, se fue apagando. Una faena que en sus inicios tuvo continuidad, limpieza y ritmo, al paso del tiempo se tuvo que ir convirtiendo en uni pase para conservar las fuerzas del toro. Estocada contraria y descabello. Palmas.

Bailó con el lote más complicado el bogotano, Andrés Manrique, que en segundo turno le correspondió un ejemplar sin clase, con la cara a media altura, pegando arreones contra la muleta. Una faena de unipase, sin limpieza y poniendo la voluntad el novillero porque el toro la verdad no quería estar allí, cortaba los terrenos y trataba de colarse. 3/4 de espada delantera y contraria; y estocada completa tendida. Palmas.

Una larga cambiada que hizo corear al público fue la forma de dar la bienvenida a su toro, por parte del venezolano Jesús Enrique Colombo, quien fue muy elegante y serio con la capa; además de ejecutar un bonito tercio de banderillas. El novillo no era muy claro, buscaba en ocasiones el cuerpo del torero, fue desarrollando ese sentido que incomoda y sin seguir la muleta como lo hacía con el capote. El mérito se lo lleva este novillero que a través de su técnica logró minimizar los errores del novillo, encontrando la distancia y tiempos correctos. Estocada de buena colocación y ejecución, y descabello. Oreja.

De pie se puso el público de Manizales para ovacionar el gran tercio de banderillas que ejecutó el mismo Colombo al sexto de la tarde. Ya con la afición de su lado, se puso de rodillas en El Centro del redondel para torear en redondo con la mano derecha, mano sobre la cual fundamentó su faena .. bien templadita, más ligada al inicio porque como sus hermanos a este toro se le fue acabando ña calidad. El nacido en San Cristóbal mostró su solvencia y oficio para construir una faena con un toro que le embestía por derrotes. Cerrando la faena le propinó un golpe muy fuerte en sus genitales, lo que le dificultó el tercio de la muerte por el intenso dolor. Dos pinchazos y estocada completa, de esa también salió con un golpe en la cara sin graves consecuencias. Petición de oreja.