Sebastián Castella conquista nuevamente Manizales


por Carolina Baquero

IMG_10312Lluvia y neblina cubrieron casi toda la tarde de toros en Manizales. Una corrida particular macada por la tristeza de un chico que no pudo alternativarse, un triunfo de un francés y los aprietos de un joven peruano.

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, de irregular presentación y un juego desigual. Un primer Ecuador de la corrida con toros prontos y encastados, pero a partir del cuarto toro el encierro bajó en cuanto a lo que a su juego se refiere. Sobresalió el lidiado en tercer lugar, indultado por Castella; su nombre era Millonario #16 con 504 kilos.

El primer toro le correspondía al novillero Juan Viriato, quien se disponía a tomar la alternativa, sin embargo al momento de ejecutar una chicuelina el toro se revolvió en un palmo de terreno y se llevó el torero por delante, provocándole una fea caída. Se quedó quieto en el ruedo sin poderse mover, lo llevan a la enfermería y los médicos deciden que deben trasladarlo a la Clínica Santa Lucía para imágenes diagnósticas; inicialmente se reporta sin ser preciso una lesión dorso lumbar con afección en la columna vertebral y con un intenso dolor.

La lidia quedó a cargo del francés Sebastián Castella, quién toreó en redondo de buena forma, aprovechando lo colaborador del ejemplar, que era noble pero con ese defecto de recostarse y ser demasiado pronto. La música sonó en los tendidos mientras los aficionados de vestían con sus impermeables por la lluvia que comenzó a caer sobre la plaza. Las tandas de Castella terminaban al final de su cadera, eran limpias hasta donde el toro se lo permitía porque en ocasiones trompicaba la muleta. Espada trasera y desprendida. Oreja.

Millonario era el nombre del buen toro que lidió Sebastian Castella, un astado de bondad, bravura y que llevó con suavidad su embestida hacia la muleta del diestro. La faena fue realmente buena, cuidando al toro, dándole los tiempos y distancias correctas. La afición al ver las condiciones del toro pidieron el indulto mientras Castella toreaba al son de Feria de Manizales y los tendidos retumbaban gritando por la vida del toro; la presidencia lo otorgó pero no era realmente para vacas, no todos los toros de embisten con calidad son para indulto… se debe medir con la misma vara a todas las Ganaderias porque ayer el toro de Santa Barbara fue bravissimo, se indultaba solo, pero fueron más severos con ese astado. Dos orejas simbólicas para Castella.

Castella cerró su tarde con un toro manso, que embestía con la cara a media altura y con una sosería que daba pereza. Sino fuese por las habilidades del torero que tiene una técnica extraordinaria y que pese a la mansedumbre del toro, lo ligó y sometió; la historia hubiese sido otra. Finalmente hizo lo que siempre quiso, irse a las tablas. Estocada tendida. Palmas tras aviso.

Toro complicado el que le tocó a Andrés Roca Rey, quien en el momento de hacerle unos bellos quites al toro, se lo llevó por delante y al parecer el ejemplar lo pisó en su tobillo izquierdo lo que le produjo un fuerte dolor y cogeó por algunos minutos. El animal fue tardo y terminaba sus embestidas con la cara arriba, impidiendo que las tandas que ejecutaba el peruano salieran lúcidas; los dos pitones fueron probados con una técnica que reflejaba la solvencia del torero, aunque en ocasiones el toro ni siquiera le permitía rematar las tandas cómo se debe. Pinchazo, estocada delantera que atravesó el toro hacia el otro costado, pinchazo y estocada delantera. Palmas y pitos al toro.

La corrida se comenzó a venir a menos con el cuarto de la tarde, un toro de bajo peso y poco trapío; además sus condiciones de juego no fueron nada cómodas. El torero de Lima le tapaba siempre la cara para evitar que se fuera a las tablas, las primeras cuatro tandas fueron buenas pero luego se alargó innecesariamente la faena. Estocada. Palmas.

Poco pudo hacer Andrés Roca Rey con el sexto y último de la tarde, que le hubiese correspondido al novillero Juan Viriato . El toro siempre quiso la querencia, no quería ni ver la muleta; todo lo hizo el joven matador que trató de llevarlo largo y templado en dos tandas con la derecha que fueron su momento más virtuoso. Estocada de buena colocación. Palmas.