Libertad y Olé!


por Carolina Baquero

IMG_5Hoy fue el día en que la historia se partió en dos, hoy Colombia le mostró al mundo que el amor por la fiesta brava es más fuerte que los enemigos que quisieron matar la afición en Bogotá y no lo lograron, muestra de ello fue el absoluto lleno en los tendidos de La Santamaría.

Se lidió un encierro de Ernesto Gutiérrez de propiedad de Don Miguel Gutiérrez, con presentación diferente a su propio tipo, excepto por el sexto. El juego de los ejemplares fue desigual. Se destacaron tercero y sexto.

El toro Libertad fue el primero en salir al ruedo de La Santamaría para ser lidiado por el torero peruano, Andrés Roca Rey quien confirmaba su alternativa en este día tan importante. El matador fue muy variado con el capote y muy correcto con la muleta, dónde tuvo que convertirse en un guerrero para pelear contra las dificultades del toro que era reservon, sin clase, con la cara arriba y bastante defectuoso en su embestida, especialmente con el pitón izquierdo. Logró Roca Rey degustar a la afición de Bogotá que lo hizo de sus afectos desde su salida; la faena fue completa, profunda, valiente y técnica. Estocada un pelín desprendida y descabello. Vuelta al ruedo y petición de oreja tras aviso. Palmas al toro.

Cerró la tarde el joven Andres Roca Rey, quién estuvo espléndido con el capote y encendió a los tendidos. Luego tras tomar los trastos se fue a brindarle a tres de los chicos novilleros que hicieron huelga de hambre a las afuera de la plaza en el año 2014 y quienes hicieron una gran labor, que fue escuchada por la Corte y a quienes debemos gran parte de esta reapertura, obviamente unida al arduo trabajo del Dr. Negret ante la ley.

Un faenón lo del limeño en el coso bogotano, se inventó una faena que sólo le cabe en la cabeza a los prodigios del toreo. Muletazos largos y hondos, pases de pecho de toro completo, redondos invertidos y trincherazos espectaculares. El toro fue bueno, era el que se ajustaba más a las tradicionales hechuras de la ganadería caldense, le faltaba algo de picante pero su nobleza y repetición colaboraron para el triunfo. Pinchazo sin soltar y estocada completa. Dos orejas y palmas al toro.

Un toro muy complicado y peligroso el que le correspondió a Julián López “El Juli”. Infortunadamente no pudo ejecutar faena porque el astado tardeaba, calamocheaba y mostraba la intención de quererse llevar al torero por delante, este de toro mostró sus defectos desde los primeros lances del capote y al dolerse con las banderillas, muestra de mansedumbre. Juli sometió mediante doblones al toro y se lo llevó al centro del redondel, pero rápidamente tuvo que tomar el acero. Estocada de defectuosa colocación. Palmas y pitos al toro.

Se retomó el orden ordinario de la lidia con el cuarto de la tarde que le correspondió a Juli, el cual aunque le faltaba alegría, tuvo bondad y clase en su embestida. La faena del español demostró que la mano poderosa consigue transformar los toros y además dejó ver que estaba por encima de las condiciones del ejemplar; le dio los mejores tiempos, pausa en su muleta y suavidad en la muñeca de este grande del toreo, que fue muy templadito. Media estocada y dos descabellos. Vuelta al ruedo para Juli. Palmas al toro.

Luis Bolívar se alzó con el tricolor colombiano y lo hizo con orgullo, excelencia y calidad. Lo recibió con una larga cambiada para luego lancearlo muy templado. El toro tuvo calidad, pero le faltó motor y se fue a menos; hecho que no impidió que Luis se luciera tras hacer un sentido brindis a Felipe Negret y luego irse a torear de rodillas para iniciar una faena ordenada, templada, probando los dos pitones… debemos recordar unos bellos naturales a este noble toro. Espada tendida y desprendida. Oreja .

El toro segundo del lore de Bolívar le faltó clase y terminar el pase, había que tirar mucho de él. Pese a ello Luis estuvo decoroso y voluntarioso para agradar a los aficionados y además para dominar a ese de Ernesto Gutiérrez que no quería pasar y el que pasaba era el caleño, quién tuvo que optar por torearlo a media altura y ejecutar tandas no muy largas para poder colocarse de nuevo ya que el toro perdía la continuidad. Espada completa algo traserita y descabello. Petición de oreja.