Medellín vivió lo mejor del toreo


por Carolina Baquero

saludosExcelente ambiente taurino hoy en la plaza de toros La Macarena, con un gran cartel, de los mejores de la temporada. Y el resultado no podía ser diferente, grandes faenas, trofeos y puertas grandes.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez de presentación desigual y juego variado, en términos generales fueron buenos, encastados y nobles; excepto por el lidiado en segundo lugar. Destacaron los toros primero, tercero, cuarto y sexto.

Tomó la alternativa el antioqueño Juan de Castilla, quién la verdad estuvo muy bien con un toro encastado, noble pero con poca transmisión; teniendo en cuenta su juventud y proceso de aprendizaje, en el que aún se encuentra. El aplomo y agilidad fueron las características del torero, quien ejecutó una faena completa, a la que se le vio orden; debe fortalecer la colocación y amplitud de los pases para conseguir más temple. Estocada y dos pinchazos. Vuelta al ruedo tras aviso.

Con jeans terminó toreando Juan de Castilla al sexto de la noche, pues con los remos traseros al inicio de su actuación, lo tumbó y le dio una páliza que hasta el punto de su traje quedó destruido… hasta ahí llegó la pulcritud de su traje primera comunión y oro, que estrenaba hoy. El toro fue muy bueno, embistió y jugó a favor del nuevo matador, quien resolvió la papeleta y toreando con buenas maneras. Oreja.
El director de lidia fue el maestro Enrique Ponce, quién hizo poner en pie a los aficionados de Medellín tan pronto pisó el ruedo. Su primer toro no fue tan bueno, por el contrario era manso, se quiso ir rápidamente al abrigo de las tablas, pero era mayor la sapiencia y experiencia del valenciano que le dio los terrenos correctos al toro y logró armar faena donde no había con qué, siempre plástico y alineado a los cánones del toreo. Estocada de perfecto volapie. Dos orejas.

La mejor faena de la tarde estuvo en las manos de Enrique Ponce, quién templó y mando con su muleta a un toro no muy bello, era alto de agujas, pero eso sí tuvo transmisión y calidad en su embestida. Los pases con las dos manos fueron infinitamente estéticos, incluso se extendió en su faena pero nadie lo reprochaba ni notaba porque tanto el torero disfrutaba como el público se gozaba. Lastimosamente la espada le quitó las orejas, pinchó, estocada muy baja y el torero se malayaba. Saludo desde el tercio y gritos de torero.

Andres Roca Rey es un matador que pese a su corta edad, entiende el toreo como las grandes figuras del toreo. El toro que le correspondió fue un toro noble con el que él se gustó recibiéndolo con una serie de pases cambiados por la espalda al pie junto y luego toreó en redondo una y otra vez, hasta hacer donas la música y recibir los olés de los aficionados. Estocada un pelín desprendida. Dos orejas.
El quinto de la tarde fue devuelto por defecto físico y salió el quinto bis, al cual Roca Rey le ejecutó una faena de valiente y mucho riesgo, se empitonaba e incluso se llevó una fuerte voltereta que no tuvo consecuencias visibles, afortunadamente porque mañana el peruano torea en la Plaza de Insurgentes con toros de los Encinos. Abrió muy bien el compás, se adaptó y ahormó la embestida de un toro bravo pero demasiado impetuoso, logró templar hasta donde se lo permitía el ejemplar y ligó para dar emoción. Estocada y una oreja.