Ponce y Roca Rey a hombros en Medellín


por Alberto Lopera

511-10Una gran tarde de toros vivió la afición de Medellín en la segunda corrida ferial. Los tendidos bajos de la Macarena se colmaron casi en su totalidad. En la barrera la presencia de Fernando Botero artista universal, mecenas en sus comienzos del nuevo matador colombiano Juan de Castilla que recibió en el primer toro su alternativa de manos de Enrique Ponce en presencia de Roca Rey. El toro de la ceremonia se llamó “Bolefuego” # 63 con 464 kilos, muy noble – como toda la corrida de Ernesto Gutiérrez–  con embestida fija que permitió al toricantano una faena muy aseada por ambos pitones. Entró a matar recibiendo, pero la estocada fue de efecto tardío escuchando un aviso. Su actuación ha sido de sumo agrado, tanto, que le obligaron a dar la vuelta al ruedo devolviendo prendas. En el que cerró el festejo salió dispuesto en lances de rodillas, resultando aparatosamente cogido sin consecuencia que lamentar, solo el destrozo de la taleguilla blanco y oro reemplazado por un pantalón vaquero. Brindis de agradecimiento al gran pintor Botero de una faena interesante con series en redondo que el encastado oponente permitió ante el contento general. La estocada fue efectiva y la presidencia obedeciendo la mayoritaria solicitud, premió con una oreja.

Dos cátedras de auténtica tauromaquia dictó en La Macarena Enrique Ponce. En su primero al que recibió con verónicas lentas y cadenciosas, desde un comienzo vino la comunión con los tendidos. Su faena fue un compendio de técnica y buen gusto, especialmente cuando toreó en forma exquisita al compás de la música, mientras en los tendidos salían los olés mezclados con voces de torero…torero! Un auténtico volapié de efecto fulminante enloqueció al graderío, que vio al torero pasear las dos orejas. Las mismas que tenía aseguradas de su segundo toro al que le instrumentó faena de antología con el capote y la muleta. El temple de sus muletazos con esa difícil facilidad característica en él, fueron el mejor regalo a una afición que le quiere y supo valorar esta única actuación del Maestro en la temporada colombiana. Un accidente con la espada le privó de pasear las dos orejas, pero no de recibir atronadora ovación en todo el centro del ruedo, después de haber arrastrado al noble oponente de Ernesto Gutiérrez.

El síndrome Roca Rey no para en ningún sitio. Ayer en Bogotá, hoy en Medellín y mañana en ciudad de México es el mismo: arrollador! Con tres orejas cortadas fue despedido a hombros y sacado en compañía de Enrique Ponce por la Puerta de la calle San Juan. Ambas faenas han sido un compendio de entrega, valor a raudales y afición desmedida. Variadísimo con el capote, y emocionante con la muleta donde improvisa a milímetros de los pitones, siendo además un cañón con los aceros. En solo un año como matador de toros Roca Rey se ha encasillado en el sitio de las figuras gracias a su valor desmedido y a las buenas ejecutorias ante los toros de variadas condiciones.

RESUMEN – Segunda corrida Feria de La Macarena. Casi lleno. Toros de Ernesto Gutiérrez, bravos, nobles. Enrique Ponce, dos orejas y gran ovación en el centro del ruedo. Roca Rey, dos orejas y oreja. Juan de Castilla recibió la alternativa, vuelta y oreja.