E. Ponce grandioso en despedida del Zotoluco


por Alberto Lopera

poncemora_thumb_330Una tarde repleta de emociones se vivió en la Monumental Plaza México. Los aficionados recordarán durante años lo bien que estuvo Enrique Ponce en la despedida del toreo de Zotoluco. Y es el que el valenciano, uno de los toreros más queridos por la afición mexicana, fue protagonista de una tarde apoteósica en la que puso de manifiesto ese momento sublime que atraviesa en el toreo.

La obra cumbre llegó en su primer toro, al que ya de salida lo toreó a placer, con una media verónica de ensueño. Tras brindar a Zotoluco, comenzó a esculpir una obra maestra con una naturalidad y elegancia notables. Tuvo nobleza y calidad el de Fernando de la Mora, y Ponce lo toreó con parsimonia y temple, acariciando sus embestidas, roto y abandonado con el toro. La traca final llegó con su poncina. Estocada, dos orejas y la locura.

A su segundo toro lo metió Ponce en el canasto con esa difícil facilidad que tiene para potenciar las virtudes de cada animal. Le puso empeño y en tablas, con un toro aquerenciado, logró robarle muletazos de enorme mérito que levantaron a una entregada afición de sus asientos. Lío de Ponce en tablas aprovechando las querencias. La pena fue que en esta ocasión la espada le robara el premio. Intentó hacerle lo mismo al toro que cerraba plaza, pero a pesar de su empeño, fue como sacar agua de un pozo seco. Imposible el lucimiento.

No le terminaron de embestir los toros a Zotoluco en su adiós del toreo. A su primero le costó romper hacia adelante y a pesar del mimo del torero, la faena no tomó el vuelo necesario. Una oreja paseó del segundo, donde se resumió la tauromaquia de este veterano diestro, con una labor repleta de pundonor, entrega y vergüenza torera. Buena estocada y el premio de la oreja.

“Toda una historia” se llamaba el toro de su adiós de los ruedos. Un animal que no colaboró en tan emotiva circunstancia y acabó rajado. Comenzó bien Zotoluco, que imprimió pasión y variedad con el capote. Pero se vino a menos la faena amenizada con las notas de Las Golondrinas, con una plaza emocionada que gritaba ¡Torero, torero!

Plaza de toros México. Sábado, 4 de marzo de 2017. Toros de Fernando de la Mora, bien presentados, de juego desigual; el segundo premiado con el arrastre lento. Zotoluco, que se despedía del toreo, ovación, oreja y vuelta al ruedo tras aviso; Enrique Ponce, dos orejas, vuelta tras dos avisos y aplausos. Entrada: Casi lleno en el numerado y buena entrada en el general. Más de 30.000 espectadores.