¿Castella a dónde se fue tu ángel?


por Carolina Baquero

Se cerraba la temporada de la revelación 2017 en Medellín y se esperaba cerrar con broche de oro pero lamentablemente no fue del todo pleno y satisfactorio, teniendo en cuenta que se tenían sembradas las esperanzas en un torero que siempre se ha caracterizado por su entrega, Sebastián Castella, quien hoy no tuvo angél.

Se lidiaron dos toros de Santa Barbara, dos de Anchury Viejo y tres de Ernesto Gutiérrez (incluyendo el 2 bis ). Excelente la presentación de los toros De Santa Barbara y Achury Viejo; en general el juego de todos los hierros fue variado, destacando en especial el cuarto toro de la tarde de Achury, de nombre Cautivador.

El primer toro de la tarde fue algo escaso de fuerza en los remos delanteros pero era encastado y noble; poco a poco se le fue acabando el motor, pese a que Castella lo llevó muy cuidadosamente a media altura, sin forzarlo y dándole el aire necesario para que se recuperara. La faena fue limpia y con conexión por la alegría que le imprimió el torero. Ovación tras aviso.

Cuando saltó a la arena el segundo de la tarde, de nombre Marinero de la ganadería de Achury Viejo, salió algo encalambrado y el público lo identificó como una lesión y presionaron para el cambio del toro sin haberse picado, decisión prematura que tomó la presidencia porque el toro se veía la calidad de su embestida y una vez lo fueron a devolver a los toriles se vio claramente que el toro estaba en perfecto estado, incluso el ganadero se lo va a llevar a la ganadería para tentarlo.

El segundo bis fue un toro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, que fue un toro noble, con un muy buen pitón izquierdo, por donde precisamente Castella fundamentó su faena, los mejores muletazos de la tarde fueron unos naturales de la cuarta tanda de esta lidia. Sin embargo de un punto en adelante de la faena, se convirtió en una actuación desaliñada, sin temple y con poca emotividad. Estocada trasera pero efectiva. Petición y pitos al toro.

La actitud negativa del torero continuó en el tercero, un toro noble pero descastado y sin clase. La faena tuvo algunos buenos momentos, con la mano derecha, toreando en redondo hasta donde sus ganas se lo permitían. No fue muy larga y fue colofonada con un cuarto de espada y descabello. Palmas.

El que debía haber salido en quinto lugar lo dejaron salir equivocadamente en cuarto lugar, un error de los torileros que hoy por ser un sólo torero no tuvo mayor incidencia pero donde fuese una corrida con más alternantes, sería un verdadero error. Este toro que salió al ruedo era de Achury y fue el mejor toro de la tarde, además de tener una estampa hermosa era bravo, con clase y transmisión, peleó extraordinariamente en la buena vara de Luis Viloria; qué lástima no haber sido bien aprovechado… Castella como que si cómo que no quería torearlo, le faltó tanto temple para haber lucido tan bien toro; cómo sería de bueno que sin ser bien toreado la gente entendió su calidad y pidió el indulto, algo que no se dio y que el ganadero lamentó. Estocada efectiva. Oreja y vuelta al ruedo al toro.

La faena del quinto fue más emotiva por la transmisión del toro que aunque carecía de clase, su raza y motor permitieron que el torero tuviera otro tipo de
ánimo frente a este. Hubo ligazón pero sin temple, ni profundidad pese a que Castella parecía sentirse a gusto. Estocada en todo lo alto. Oreja.

Cerró la tarde un bondadoso toro de Ernesto Gutiérrez, que costaba bajar la cabeza y embestía a media altura, a veces a regañadientes tocaba llevarlo a terminar cada pase. Sebastian Castella lo toreó a la altura que el ejemplar lo obligaba y aunque entendió ese punto, no eran entendible varios tiempos muertos que dejaba entre tanda y tanda. Al final mató de un muy buen esoadazo. Petición de oreja pero al instante de la petición el puntillero levantó el toro y eso enfrió a la afición. Palmas.