Sin sabor la tercera tarde de San Isidro


por Carolina Baquero

Una tarde que en resumidas cuentas tuvo un encierro con cero posibilidades, cinco silencios y una bronca para un torero querido por Madrid.

Tal fue el comportamiento de los ejemplares de El Pilar, que ejemplo de su mansedumbre, el segundo toro de la tarde quiso huir en dos oportunidades cuando casi llega al callejón de Las Ventas.

La actuación más sobresaliente fue la del riojano Diego Urdiales, en su primer toro, donde deleitó a los asistentes con su saludo de capote y algunas tandas con la muleta.

David Mora fue quizás el de peor suerte, a parte de pechar con un mal lote; en su segundo, la espada no estuvo con él, le sonaron los tres avisos y una fuerte bronca mientras entraban vivo al toro a los corrales.

 

 

Reseña:

Toros de El Pilar, deslucidos en términos generales.

Diego Urdiales , silencio tras aviso y silencio

David Mora        silencio y bronca tras tres avisos

José Garrido      silencio y silencio