Manzanares embrujó a Valencia con su toreo!


por Alberto Lopera

Manzanares ValenciaJosé Mari Manzanares embrujó con su toreo a la afición valenciana gracias a una faena llena de arte, ortodoxia y limpieza con lentitud en cada muletazo. Con suavidad y gusto meció el capote Manzanares ante el quinto, apretadas surgieron las chicuelinas en el quite. Le dio réplica Marín por saltilleras. El de Cuvillo mostró en el segundo tercio la raza y la movilidad que desarrollaría en la muleta del alicantino. Un trincherazo y un cambio de mano en el prólogo fueron tan mandones como suaves. Ambos soberbios. Extraordinaria la fijeza y la prontitud del toro a cada cite de Manzanares. Le bajó los humos el alicantino a un toro temperamental y que tuvo más movilidad que clase. Al natural, lo mejor de su actuación: temple, armonía, naturalidad, el empaque de Manzanares en toda su expresión. Un par de amagos del toro en rajarse a final de faena, lo sujetó bien el alicantino. Sabroso a la par que arrebatado el epílogo con la trincherilla, el molinete y el del desdén. La obra estaba hecha. Faltaba la rúbrica, marca de la casa, de una estocada en la suerte de recibir. El público en pie y el toro que doblaba en la misma puerta de chiqueros. Dos orejas y Valencia rendida a Manzanares.

Ginés Marín manejó con suma facilidad el capote. Brindó la faena a Álvaro Núñez del Cuvillo, que lidió un toro con calidad, nobleza y humillación ante el que el extremeño anduvo muy firme en una actuación ligada y de gran conexión con los tendidos. Una serie de frente y a pies juntos al natural engarzada a un soberbio pase de pecho fue sensacional. Otra serie más antes de que el toro buscara las tablas, y una gran estocada entera -muy despacio la ejecución de la suerte- que tumbó al toro sin puntilla. Fuerte la petición de las dos orejas que el palco dejó en una.

Abrió plaza un toro colorado ojo de perdiz de Núñez del Cuvillo, bien hecho y que enseñaba las puntas por delante frente al que Sebastián Castella construyó desde el asiento y la firmeza una faena fundamentada sobre la mano derecha. Por ahí alcanzó la actuación del galo sus mejores momentos por la ligazón y el temple del toreo en redondo ante un toro que embistió con calidad, franqueza y nobleza. Más enfibrado el francés en un final en la corta distancia. Cobró una estocada trasera, perpendicular y caída pero efectiva que le valió para cortar una oreja.

Valencia, viernes 21 de julio de 2017. Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de variado de juego. Buenos, con calidad y nobleza primero y sexto; enrazado y con movilidad el quinto, exigente, ovacionado en el arrastre. Segundo y cuarto, deslucidos. Desfondado y a menos el tercero. Sebastián Castella, oreja y ovación con saludos tras petición; José María Manzanares, palmas y dos orejas; Ginés Marín, ovación con saludos tras petición y aviso y oreja con fuerte petición de la segunda; Entrada: Tres cuartos (8.118 espectadores).