Hace 33 años un toro mató a Paquirri


por Alberto Lopera

Video con los últimos minutos en la vida de Paquirri logrados en la propia enfermería de la plaza.

Hoy hace 33 años – 26 de septiembre de 1984 – un toro con el hierro de Sayalero y Brandés de nombre “Avispado” propinó mortal cornada a Francisco Rivera “Paquirri” en la plaza de Pozoblanco (Córdoba)

Nacido en Cádiz, el 5 de marzo de 1948, Francisco Rivera “Paquirrí”, perteneció a una de las generaciones más brillantes que ha tenido la fiesta brava española, conformada por Manuel Benítez “El Cordobés”, Antonio Ordoñez, Paco Camino, Diego Puerta. El Viti, Sebastian Palomo Linares, siendo el más espectacular de ese grupo.

Tomó la alternativa como matador de toros en la Plaza Monumental de Barcelona el 17 de julio de 1966 actuando como padrino Paco Camino y la confirmación se celebró en Madrid el 18 de mayo de 1967.

El 26 de septiembre de 1984 en la plaza de Pozoblanco (Córdoba), compartiendo cartel con los matadores el Yiyo y El Soro, fue cogido por el toro Avispado, de la ganadería de Sayalero y Bandrés. La cornada le rompió las venas ilíaca, safena y la arteria femoral.

Paquirri, todavía consciente, y con una notable tranquilidad, dadas las circunstancias, explicaba al doctor Eliseo Morán el tamaño y la trayectoria de la herida:

«Doctor, yo quiero hablar con usted, por favor. La corná es fuerte, tiene dos trayectorias… una pacá y otra pallá. Abra lo que tenga que abrir y lo demás está en sus manos». Esas fueron las últimas palabras de Francisco Rivera Paquirri en Pozoblanco. A partir de ahí, un cúmulo de circunstancias: una enfermería con algunas limitaciones; un hospital ya construido pero aún cerrado; un traslado agónico por una serpenteante y deficiente carretera; una parada en Cerro Muriano para intentar restablecer a un moribundo que no alcanzaba el Reina Sofía; la llegada final al Hospital Militar en busca de una solución ya imposible… Paquirri había muerto.

Para entonces, la conmoción se había apoderado de Córdoba, de todo el orbe taurino y de la sociedad española. Porque con la muerte de Paquirri no solo se perdía a un torero valiente y dominador, sino que también se decía adiós a Francisco Rivera, aquel que tantas páginas de la prensa rosa había ocupado con su vida sentimental, primero por su boda con Carmina Ordóñez y más tarde al contraer matrimonio con la tonadillera Isabel Pantoja. «Con Paquirri no ha muerto solo un torero, sino que ha enviudado la Pantoja; no se sabe qué es peor», se escribió tras el entierro en Sevilla.

Dos días después, miles de personas le dieron el último adiós en la Plaza de la Maestranza de Sevilla. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando.

Aquel cartel fue llamado “el Cartel maldito de Pozoblanco”, por la muerte del Yiyo once meses después en circunstancias similares, y la cogida año más tarde de “El Soro” que sufriría una lesión de rodilla que le retiró de los ruedos.