¿Lluvia o lágrimas?


por Carolina Baquero

En medio de un fuerte aguacero se dio inicio a la primera corrida de la Feria de Cali 2017, pero infortunadamente no fue lo que se esperaba, no hubo orejas y menos alegrías.

Se lidió un encierro partido de Paispamba y Fuentelapeña. De presentación bastante desigual y comportamiento irregular.

El primero en el cartel era el matador de toros Juan José Padilla, quien inicia su año de despedida. Le correspondió un toro de fenotipo no muy bonito, que tuvo nobleza y se dejó en la muleta del español… la faena fue de más a menos, quizás porque a pesar de la ligazón, faltó temple en la pañosa. Pese a ello todos valoraron la valentía y entrega del diestro. Estocada completa y algo trasera. Vuelta al ruedo tras petición.

Un adiós con sabor a pundonor, el de Padilla, que no volverá a vestirse de luces en Cali. El toro fue muy castigado en el caballo y en el tercio de banderillas remató con una vuelta campana que lo mermó mucho. Es un acto heroico el del jerezano, que toreó en redondo, ligado y tratando de alargar las fuerzas de Trifon. Estocada perfecta y ejecutada en cámara lenta.

Tampoco ha tenido suerte Sebastian Ritter en su primer ejemplar, un toro de muy brusca embestida, sin una buena pelea en el caballo y con tendencia a llevar la cara arriba. La faena fue de esfuerzo, pie junto y quieto, pero con poca emoción por la falta de transmisión del ejemplar. Dos estocadas tendidas. Palmas.

El quinto de la tarde tuvo que ser devuelto por una fractura en su remo delantero izquierdo. Salió un quinto bis para Sebastián Ritter, que aparentemente era reparado de la vista pero realmente su condición de desatino era por su mansedumbre, no quería atender a los capotes y salía corriendo tras sentir el frío acero de las puyas.

La embestida era huidiza, corría en línea recta buscando irse de la muleta que Ritter ponía por delante. Poco o nada se pudo apreciar en esta actuación, frente a un carbón negro que frustró los intentos del antioqueño. Fallas en el tercer tercio. Silencio tras tres avisos.

El venezolano Jesús Enrique Colombo se encontró con un pequeño toro de Paispamba que se rajó pronto, quería buscar las tablas y aunque el torero buscaba someterlo, bajando la mano y tapando la salida hacia el estribo. Fue corta la faena y con poca transmisión. Estocada completa y desprendida. Saludo desde el tercio.

La tarde noche remató de manos de Colombo, quien toreó ligado y muy cerca al centro del redondel… eso sí hasta dónde se lo permitió el toro que pronto se quedó parado. Estuvo por encima del astado, el torero pero nada se pudo hacer. Estocada tendida.