Ponce es y será único


por Carolina Baquero

ponce hombrosUn cartel esperado por toda la afición y que desafortunadamente el encierro no tuvo las condiciones propicias para el triunfo de los alternantes: Enrique Ponce y Andrés Roca Rey.

La majestuosidad del maestro Enrique Ponce llegó a Cali, en su primer turno con un toro dulce en su embestida, más potable en su pitón derecho, con mesurables fuerzas pero tan encastado y bondadoso que le permitió torear despacito como le gusta a él, toreando en redondo con las dos manos, acariciando con la muleta y firmando con trincherazo de pintura. La afición disfrutó impresionantemente con la tauromaquia del nacido en Valencia. Dos orejas tras un espadazo y vuelta al ruedo al toro.

Tercero bis de la ganadería de Ernesto González, debido a una falla de vista en el tercero. El toro lidiado era manso, siempre con la cara arriba, atropellaba los trastos; pero lo que no sabía era que había una mano poderosa que logró someterlo y con tandas pequeñas pero magnificas, limpias y templadas. El maestro Enrique Ponce emocionó a los tendidos con unas series de redondos donde logró que el que quería huir se quedara. Falló con el estoque en dos oportunidades. Vuelta al ruedo.

Qué mala suerte la que ha tenido el diestro valenciano, que se encontró con un toro sin alma, sin emoción y no hubo opción si quiere de una tanda ligada… ojalá se hubiese intercambiado el orden de sus toros y salieran de forma invertida para cerrar su presentación con la primera faena. El torero estuvo muy por encima de las condiciones del ejemplar, lo intentó pero es que era un astado tan incierto y que sacaba esa cara arriba en cualquier momento. Un tercio de muérete muy complicado y marcando trasero. Saludo.

 

Muy poca suerte tuvo en su primer ejemplar, el peruano Andrés Roca Rey, quien al ver su poca fuerza no lo brindó y efectivamente pese a su nobleza, se vencía de los remos delanteros y terminó buscando el abrigo de las tablas. El torero lo lidió con mucho cuidado pero con poco lucimiento porque tuvo que ser más cuidador de sus fuerzas. Media espada y descabello. Palmas.

Un nuevo cambio en el cuarto de la tarde, salió otro de Ernesto González Caicedo, que era poco agraciado físicamente y que trotaba en vez de galopar, quería llevarse lo que tuviese por delante. Obviamente causó disgusto en la afición pero también en el torero que se sentía frustrado de pechar con ese ejemplar, lo persiguió para arrancarle algo y ni siquiera algo tenía. Tres cuartos de espada. Palmas.