¿Y la espada ?


por Carolina Baquero

bolivar caliEncapotado estaba el cielo, las gotas caían y predecían que no iba a ser una tarde exitosa. El cartel era de postín pero ni la materia prima ni las espadas permitieron lucimiento.

Se lidió un encierro de la ganadería de Salento, de buena presentación pero juego desigual. En su mayoría con picante del bueno para transmitir pero con poca duración en la muleta.

Miguel Ángel Perera mostró sus grandes habilidades para adaptarse a las condiciones de los ejemplares que le corresponden. En su primero tuvo que hacer uso de la velocidad y los reflejos para colocarse rápidamente después de cada muletazo nuevamente en la cara del toro, debido a la prontitud de este. La faena emocionó especialmente ante tres redondos invertidos que mucha calidad y exposición. Aunque el matador probó los dos pitones, evidentemente el izquierdo era por el que más protestaba. Espada trasera y varios intentos de descabello, tras alargar un poco la lidia. Palmas.

Casi o nada hemos visto en el cuarto de la tarde, porque ante las condiciones del toro; que disgustaban al matador Perera, éste decidió pasaportarlo luego de unos diez intentos de pases. Es una lástima para la afición de Cali, que el extremeño no hubiese querido encontrar la lidia correcta… no se pide largas faenas pero si la búsqueda de la mejor. Un tercio de suerte suprema muy defectuoso. Pitos tras tres avisos, y hay que anotar que el matador obligó a los subalternos y al puntillero a taparse, cuando lo justo con el público es que ellos dieran celeridad para sacar al toro del ruedo.

 

Complicado, huidizo y brusco era el primero de Luis Bolívar; le puso en apuros por la celeridad e incertidumbre de su embestida, a pesar de ello, el torero caleño logró ejecutar varias tandas con algunos pases limpios. Sin embargo la faena no pudo tener continuidad y belleza. Dos pinchazos, estocada y descabello. Palmas.

Tremendo susto han pasado varios aficionados y profesionales que se encontraban en el callejón de la plaza, pues el quinto de la tarde con amplia plasticidad saltó las tablas, corrió a través del asfalto y ante una puerta intermedia en los toriles como si fuese un equino saltó el obstáculo y puso en apuros a quienes trataban de regresarlo al ruedo.

Luis Bolívar tomó a ese quinto y le mostró una muleta de autoridad frente este rebelde, se vio orden de faena a pesar que el ejemplar obligaba a rectificar constantemente la colocación. Finalmente tras sufrir algo en su primer encuentro con el toro para matarlo, logró atronarlo y saludar desde el tercio por petición del público.

 

Alberto López Simón tuvo que ganarle el viaje en la mayor parte de la faena al toro, porque era pegajoso, reservó y vasto. Sin embargo el torero madrileño estuvo tan dispuesto y con la actitud firme de agradar a esta afición que le ha dado tanto. Con la espada falló en tres ocasiones y con eso borró un poco ante el respetable, la buena labor que había realizado.

Toques de alegría y emoción dejó López Simón que intentó lucirse con un toro en un principio parecía un huracán y terminó por pararse. Todo fue empeño y voluntad del madrileño que de uno en uno e intentando torear en redondo, logró aumentar el ánimo que venía abajo en los tendidos. Estocada un pelín trasera, y está se la tragó el toro sin efecto rápido. Descabello acertado. Leve petición tras aviso.