Enrique Ponce, amo y señor en “su plaza”


por Alberto Lopera

ponce valenciaEnrique Ponce, profeta en su tierra. Bordó el toreo como solo él lo hace, con maestría y facilidad. Y aunque el Presidente “le robó” la oreja en su primero, logró las dos en su segundo, abriendo así la Puerta Grande en “su plaza”,

La faena de Ponce tuvo el mérito de imponerse a un toro al que le tapó muchos defectos y una embestida irregular, no siempre entregada. Muy firme en todo momento, le ganó la partida al toro llevándolo muy tapado y sabiendo tirar de él. Lo metió en el canasto y sacó su fondo y durabilidad. Todo cuanto hizo el de Chiva estuvo envuelto de esa estética y belleza innatas. Se fue a los terrenos de sol y allí armó un taco. Una tanda de rodillas más enfadado, roto y acoplado con el astado puso al público en pie entre gritos de ¡torero, torero! Pinchazo y estocada caída. El clamor del público entregado a su torero y las dos orejas, la segunda como compensación a la equivocación del palco en el primer turno.

Brindó Paco Ureña la faena al equipo médico que le atendió del percance sufrido en la pasada Feria de Julio en este mismo ruedo. Nada fácil el toro, que acabó desarrollando peligro y cogiendo de muy fea manera a Paco Ureña. Punto locuna y descompuesta la embestida del de Domingo Hernández, soltando la cara de manera traicionera. Venía dormido por el pitón izquierdo, sabiendo lo que se dejaba atrás. Pero Ureña volvió a imponer su ley con firmeza y a golpe de corazón, aguantó la brusca y geniuda embestida hasta que en un derrote, fue cogido y zarandeado en el suelo. Se levantó el murciano, que siguió delante de la cara del toro. Mató de una buena estocada y se le concedió la oreja. La efigie del torero roto, extasiado y con el vestido despedazado, recordó aquella tarde épica de la pasada Feria de Julio.

No fue la tarde de Talavante, que pechó con un mal lote, algo que tampoco justifica su poca fluidez ante sus dos toros. Lo mejor del segundo de la tarde fue el quite comprometido y embraguetado de Paco Ureña por gaoneras.

Valencia. Sábado 17 de marzo de 2018. Feria de Fallas. Toros de Garcigrande (3º, 4º y 5º) y tres de Domingo Hernández(1º, 2º y 6º), de pobre presentación y juego desigual; destacó sobre el resto el primero de la tarde. Enrique Ponce, vuelta al ruedo tras aviso y dos orejas tras avisoAlejandro Talavante, silencio y silencio tras aviso; Paco Ureña, ovación con saludos tras aviso y oreja. Entrada: Lleno. Rompió el público valenciano a aplaudir tras el paseíllo en una ovación cerrada a la terna actuante. Los toros lucieron divisa negra en señal de luto por el ganadero Domingo Hernández, fallecido el pasado mes de febrero.