Diego Ventura conquista una nueva puerta grande


por Carolina Baquero

La tarde en Madrid fue muy amena, con un clima agradable y los tendidos llenos de amantes a la tauromaquia y a los caballos; sorprendió gratamente la abundante presencia de niños y jóvenes que se veían disfrutando de una tarde de toros junto a sus padres y demás familiares.

El rejoneador portugués Diego Ventura, logró su decimoquinta puerta grande en Las Ventas del Espíritu Santo, un número que supera por uno al total de puertas grandes abiertas por su majestad El Viti, en este mismo coso. La gran presentación que hizo, no sólo fue producto de él mismo, sino también de su gran cuadra de caballos; que en su mayoría son muy nuevos e incluso aquí en América aún no hemos visto.

Estuvo por encima de las condiciones de sus oponentes, en especial en el primero y quinto, que fue donde cortó apéndices; ya que con el segundo de su lote se sintió muy poco a gusto. El temple, la correcta ejecución de las suertes y la facilidad para conectar con el público, fueron sus llaves para abrir los cerrojos de Madrid.

Por su parte, Leonardo Hernández, también estuvo a la altura del compromiso; de no ser por el rejón de muerte en su primero, hubiese podido acompañar a Ventura en la salida a hombros. Qué forma de templar, parar y mandar en los toros, un alto dominio de sus cabalgaduras (que por cierto tienen una reata extraordinaria); este torero de Badajoz tiene mucho para darle al mundo de los rejones, hay que en especial destacar su limpieza a la hora de lidiar.

Reseña:

Lleno aparente en los tendidos de Las Ventas del Espíritu Santo. Se lidiaron seis ejemplares de la ganadería de San Pelayo, propiedad del matador El Capea. Con promedio de peso de 636 kilos, un encierro de buena presentación y juego desigual.

Diego Ventura    Oreja, silencio y oreja

Leonardo Hernández  Saludos, silencio y oreja.