Bolívar triunfó en Manizales


por Carolina Baquero

La tarde pintaba para ser una gran corrida, se anunciaba un cartelazo que es válido y valioso en cualquier parte del mundo, sólo que hubiésemos podido ver más orejas… pero las circunstancias se interpusieron.

Se lidió un encierro de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo, de muy buena presentación y juego desigual. Escasearon de fuerzas y eso hizo deslucir las faenas; dejaron estar en su mayoría, sin desbordarse en casta.

Antonio Ferrera qué buen momento por el que está pasando, ejecutó una faena de poderío, maestría ante un toro que quizás en otras manos no hubiese valido lo mismo… el torero entendió la potabilidad del toro por el pitón izquierdo y fundamentó su faena allí; sin embargo también probó el derecho AL NATURAL. Una faena completa, no siempre ligada pero corrigiendo errores de clase y embestida que podían haber empañado la misma… lo que sí desafortunadamente empañó los posibles trofeos fueron los dos pinchazos previos a la estocada definitiva. Saludo desde el tercio y palmas al toro.

Es realmente una injusticia de la vida que ese toro tan bello de estampa que quizás hubiese sido bravo, se haya malogrado de su remo derecho delantero y tuvo que Antonio Ferrera que matarlo y sin poder hacer cosa alguna con él. Ya el presidente no podía cambiarlo porque estaba en un tercio no apto para el cambio.

Sebastián Castella pechó con un ejemplar bronco y que le costaba mucho bajar la cabeza. Pese a ello Sebastián quiso hacer todo lo posible por dar una buena actuación a su público… se sentó en el estribo y dio unos pases por alto para dar inicio a una faena especialmente por la derecha, dándole distancia y estirando mucho el brazo para evitar que se colara y que trompicara la muleta, hubo algunos pases que pudo llevar hasta el final de la cadera y otros tantos, casi todos que el toro no terminaba de romper. Estocada en buen sitio y descabello. Palmas.

El francés quería torear a pie junto, se dispuso a empezar por estatuarios entre las líneas concéntricas, pero no el toro no se arrancó y tuvo que iniciar por doblones. La faena se convirtió en un monólogo donde sólo hablaba el matador Castella, ante un toro negro de buena presentación pero que no decía nada en su comportamiento, manso y bronco. Estocada. Leves palmas y pitos al toro.

Luis Bolívar llevaba en su espalda la bandera nacional y la dejó muy en alto, porque ha entendido la lidia correcta para un astado que era encastado y tomaba bien la muleta pero era desatento y quería irse siempre, tuvo Luis que usar la voz y darle el sitio que él iba pidiendo, tapándole la salida hacia las tablas. Probó el izquierdo pero por allí era más pronto y quería arrancar la muleta, así que se mantuvo en la derecha. Un remate de categoría con la espada en muy buen sitio, lástima que el toro se tragó la espada y con el descabello pasó algunas angustias. Palmas.

Una faena especial por su técnica la que ha hecho Luis Bolívar al sexto de la tarde, que permitía estar, pese a su escasa fuerza. El colombiano logró una faena de conectividad, con emoción y con superioridad frente a su compañero de lucha… alargaba su brazo hasta donde su fisonomía se lo permitía, llevándolo hasta el final de la cadera. El toro fue noble, encastado y pues el picante se lo puso Bolívar. Gran estocada. Dos orejas.