Roca Rey y Juan J. Padilla premiados por ABC


por Alberto Lopera

TARDE-TRIUNFAL-tuvo-Juan-José-Padilla-opt-696x399En su undécima edición, el Premio Taurino ABC se ha concedido conjuntamente a Padilla y Roca Rey, dos matadores separados por la edad (45 años, Juan José; 22, Andrés) y por el momento taurino que están viviendo: acaba de retirarse de los ruedos Padilla, mientras que Roca Rey sigue encadenando triunfos en la temporada americana. A los dos les une, entre otras cosas, el afecto del público, pues son dos figuras que han desbordado ampliamente el círculo de los aficionados taurinos.

Según el acta del premio, se le otorga a Juan José Padilla, «que ha cerrado triunfalmente una carrera taurina plena de méritos y honradez, recibiendo la admiración y el cariño de los públicos de Europa y América, como ejemplo de superación de las adversidades y auténtico héroe popular». En cuanto a Andrés Roca Rey, el acta destaca que, «a una edad muy temprana, se ha consagrado como figura esta temporada en Europa y América, contribuyendo a la proyección social de la tauromaquia entre los más jóvenes».

En los dos casos, se ha repetido la fórmula para aludir a la gran popularidad de estos dos diestros, en Europa y en América: la última actuación de Padilla fue en el gran embudo de la Plaza de México capital; en esa nación sigue ahora toreando y triunfando Andrés Roca Rey, diestro peruano que se ha formado en España y reside habitualmente en Sevilla. La unión de los dos simboliza bien esta dimensión universal de la Fiesta de los toros.

No premia ABC al triunfador de la temporada, ni al diestro que ha cortado más orejas o salido en hombros más veces, sino al protagonista del acontecimiento taurino más relevante. Está claro que Roca Rey ha arrasado por su gran capacidad, valor sereno, ambición y buena cabeza. Ya en Fallas, ABC titulaba: «Triunfal mascletá de Roca Rey». Y, en Pamplona, jugando con la letra del corrido que le cantaron los mozos, titulamos: «Andrés Roca quiere ser el Rey». En Plazas como San Sebastián, Bilbao y Albacete se ha enfrentado a las máximas figuras y ha estado a su nivel.

Juan José Padilla, por su parte, ha completado felizmente su ciclo taurino. Después de la gravísima cornada de hace siete años, en Zaragoza, no parecía posible que pudiera volver a torear. No sólo lo logró sino que entró en mejores carteles y, con reses menos duras, alcanzó nueva cotas: encabezó el escalafón, indultó un toro en México, logró abrir la Puerta del Príncipe. Este año, sufrió un nuevo percance, en Arévalo, con arrancamiento del cuero cabelludo y completó su imagen de «pirata» con un pañuelo negro (no podía usar la montera). Especialmente memorable fue su triunfal despedida de Pamplona: «Padilla, cabeza (recosida) y corazón», tituló ABC. Y la última tarde española, en Zaragoza: «Un diluvio de cariño en la despedida de Juan José Padilla».