La goyesca y sus encantos


por Carolina Baquero

Con casi lleno en los tendidos se celebró la última corrida de abono de la temporada bogotana. Algo de lluvia pero eso no importaba ante tan grande acontecimiento.

La tarde inició con la interpretación de “Granada” por parte del tenor colombiano, Valeriano Lanchas. Y la presencia en el ruedo del pintor francés, Loren Palatier, quien adornó con sus obras maestras todas las tablas del callejón.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutierrez, de buena presentación y juego dispar, algunos muy escasos de fuerzas y casta. Sobresalieron los lidiados en primer y tercer lugar.

El maestro Enrique Ponce estuvo grandioso en su primer toro, desde el capote salió con alta inspiración. El toro era muy bueno, bravo y encastado, algo escaso de fuerza pero definitivamente un buen astado. La faena de muleta no fue larga, pero fue profunda; llena de lentitud y cariño hacia el toro, lo cuidó y mimó… tandas en redondo por los dos pitones, siendo mejor el derecho.  Pinchazo sin soltar y estocada efectiva. Dos orejas y vuelta al toro tras haberse pedido su indulto.
El cuarto toro de la tarde era muy escaso de fuerzas, incluso el público inicialmente alegaban una posible lesión en uno de sus remos. Sin embargo, parece que no hay toro imposible, siempre encuentra la lidia correcta pese a las dificultades y hace que se vean mejor los toros gracias a su técnica. No fue una faena de ligazón pero de uno en uno, muy pegado a la taleguilla y sometiéndole, sin quitar la muleta de su vista. Pichazo y estocada. Oreja.
No estaba muy confiado Sebastián Castella con el primero de su lote, era un toro sin fondo, que le costaba tomar la muleta pero el francés en el inicio de su faena se enfocó en dominarlo con su técnica, que parecía de hipnotización pues con absoluta quietud y muy cerca de la cara del toro, movía en forma de péndulo la muleta hasta que logró que el toro siempre acudiera a su llamado; de allí en adelante la faena se fue para arriba y conectó con la gente. Infortunadamente la estocada fue desprendida, trasera y se veía de fea colocación. Oreja.
El diestro galo se llevó el peor lote, este que le salió en quinto lugar, si que fue agarrado al piso; no quería acudir a la muleta pero allí estaba el que nunca desiste, en todos los terrenos y en todas las distancias… Sin embargo, fue imposible alargarlo más de lo que la voluntad del matador podía. Estocada. Palmas.
Ramsés Ruíz es un torero bogotano que es muy querido por su afición y así lo hicieron sentir durante toda la faena, la cual fue organizada, decorosa y con sobre todo mucha voluntad, sin embargo ante la calidad del toro que era bravo y con mucha raza… a la faena le faltó algo más de hondura, que los pases fueran más largos, tandas que explotaran las bondades del ejemplar. Estocada en buen sitio. Oreja.
Volvió a llover en La Santamaría, mientras toreaba Ramsés Ruíz. El torero bogotano dejó un muy buen sabor en la afición de su tierra, especialmente en el inicio de su faena, donde toreó con mucha verdad y temple. La estocada fue hasta la empuñadura y rodó el toro sin puntilla por la buena colocación. Oreja tras fuerte petición.