Andrés ROCA y REY del toreo! Madrid lo coronó.


por Alberto Lopera

arr1487-copia_9872145_20190522225314Nada hay que discutir, Roca Rey es el nuevo Rey del Toreo. El que llena las plazas y el que pone de pies a los aficionados con su toreo de entrega y valor. Madrid se rindió a sus pies en el sexto y último toro de la corrida, donde cortó las dos orejas y abrió la Puerta Grande.

Pasión hubo en la Puerta Grande hasta derribarle, hasta hacerle caer, como si fuera uno más de nosotros, y no era. Roca Rey ha enloquecido Madrid por todos los poros. La emoción fue un torrente que lo inundó todo en una corrida que se recordará para los restos. La tarde de Roca Rey transitó la dureza del percance, la cogida, una tremebunda voltereta en la que el toro le despedazó el cuerpo, le hizo jirones la taleguilla, zarandeado para un sitio y para otro, entre los pitones del toro, los muslos, el cuerpo del torero viajó con una agresividad tremenda hasta salvarse. Se deshizo de él como si se la tuviera jurada: tremenda paliza.  Y así fue con el sexto, esta vez de la divisa titular de Parladé. Y nos vino, nos pasó por encima de pronto una tormenta de emociones de las que tardas en recuperarte días, porque te han movido los cimientos. Nada ocurrió bajo los parámetros de la banalidad. Salió suelto el toro en los primeros compases de la faena hasta que de pronto, uno y otro, hicieron click y aquella ecuación resultó perfecta. Un viaje a las emociones, al rugido profundo de Madrid.  Lo cuajó por la diestra, en un palmo de terreno, temple exquisito y tan por abajo que aquello explotaba por la emoción. Se encontró también al natural, y en los cambio de mano, y en la eternidad de los pases de pecho a la hombrera y en el misterio de un torero nacido para revolucionar la Tauromaquia. Un auténtico elegido. Con Madrid en pie, el toro, extraordinario, hecho ya a su imagen y semejanza, nos puso el corazón a bombear, más todavía. Las bernadinas fueron de infarto. Tremendas, ajustadas, desafiantes, una locura. La locura de la ambición. Se fue detrás de la espada, como nos fuimos todos, no podía haber otro fin para lo que había pasado en el ruedo de Madrid. Las dos orejas fueron incontestables, como la Puerta Grande, un triunfo de verdad, un éxito con toda la verdad.

Madrid, miércoles 22 de mayo de 2019. Feria de San Isidro. Toros de Parladé y uno (3º bis) de Conde de Mayalde, sustituto del titular devuelto por flojo. El Cid, palmas y ovación saludos tras aviso; López Simón, oreja tras aviso y ovación con saludos; y Roca Rey, ovación al pasar a la enfermería tras aviso y dos orejas tras aviso. Entrada: Lleno de “no hay billetes”. El Cid fue obligado a saludar tras el paseíllo en su adiós a Las Ventas. Los toros lucieron divisa negra en señal de duelo por la muerte de Fernando Domecq Solís, tío del ganadero de Parladé, Juan Pedro Domecq Morenés. El Rey Emérito, D. Juan Carlos I, asistió a la corrida junto a la Infanta Dª Elena.

ROCA REY, HERIDA DE 6 CM.- “Herida por asta de toro de 6 cm. en tercio superior cara posterior muslo derecho que rompe fascia superficial y lesiona musculatura isquiotibial. Contusiones y erosiones múltiples. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros bajo anestesia local. Pronóstico: Reservado, que no le impide continuar la lidia. Firmado: Máximo García Leirado”.