Ha muerto un gran aficionado: Germán Wolff


por Alberto Lopera

WOLFFCon gran pesar entre los aficionados puros a la fiesta por el inesperado fallecimiento de Germán Wolff, distinguido profesional de la medicina y un auténtico aficionado a los toros, conocedor como pocos y asiduo abonado de la Feria de San Isidro de Madrid.

Compartimos su dolor con lo escrito por el gran crítico y médico Jorge Arturo Díaz al respecto:

El martes 12 de noviembre a las 9 de la noche, tras breve y fulminante enfermedad falleció en su natal Medellín, Colombia, Germán Augusto Wolff Idárraga. Tenía 67 años. Distinguido cirujano plástico de prestigio internacional, docente universitario y director del programa de postgrado de la Universidad de Antioquia. Adquirió desde niño la tauromaquia como vocación alterna. Habitual en las ferias de su país, España y Francia, había regresado a su sede y labores tras asistir a las de San Miguel en Sevilla y Otoño en Madrid. Pocos días después enfermó.

De ancestros alemanes y vascos, pero con tradición taurina de generaciones, ejerció una afición de talante riguroso y purista con acento en la estética. Vivía las corridas con exigencia, intensidad y expresividad poco comunes. Amó la fiesta con celo y admiró diversas tauromaquias, pero su preferencia manifiesta por las de Curro Romero, Manzanares Padre y Morante de la Puebla definían su concepto.

Contrajo amistades y afectos en muchas de las ciudades taurinas del mundo, las cuales no eran inmunes a sus reclamos, altisonancias y contradicciones cuando de los cánones trataba. Germán también fue una fiesta.