Cali con un muy buen inicio de feria


por Carolina Baquero

Con un clima inigualable, una entrada discreta y una remozada plaza de toros, se dio inicio a la Feria de Cali 2019; con buena novillada.

Se lidiaron novillos toros de la ganadería de Alhama, propiedad de Doña Venus Zarzur de Castro. De buena presentación, la mayoría de muy buen peso y con cara de toros. Escasearon de fuerzas, sobrepasaron de nobleza y dieron las oportunidades de triunfo.

Primer novillo de la feria para el nacido en Ámsterdam pero de nacionalidad colombiana , crianza bogotana, Santiago Fresneda “Gitanillo de América”. El novillo salió imponente, buscando ver por encima de los burladeros, dio una buena pelea en el caballo y persiguió en las banderillas. Gitanillo ejecutó una faena ordenada, con entrega, valor y firmeza porque no era fácil lidiar a un ejemplar con tanta raza, uno que exigía tener carnet de matador, ni si quiera de novillero; porque era un toro toro, con sólo dos kilos menos para cumplir con el peso de un toro adulto en plazas de primera. Aunque probó los dos pitones, se explotó más el derecho, que ofrecía mejores condiciones. Gran estocada fulminante. Oreja. Palmas al novillo en el arrastre.

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Artista fue el segundo toro del lote de Gitanillo de América (hijo). El ejemplar se hizo dueño del momento del novillero, era manso y quería irse de los vuelos de la muleta, esto hizo que el joven matador de novillos no encontrara su sitio, no hubiese un norte claro; incluso quiso el toro colarse y hacerle daño, pero no pasó nada qué lamentar. El público se aburrió y empezó a protestar para que finalizara la faena. Pinchazo y estocada.

Diego San Román, novillero mexicano muy interesante, de toreo fino; recibió con una variada labor con el capote al novillo de poca fuerza que le correspondió. El brindis de su faena fue al matador de toros Paco Ureña, que estará el día de mañana en el ruedo de Cali. Una faena completa, de mucha elegancia, técnica y discernimiento; el toro con nobleza acudía a la muleta aunque le costaba moverse con energía, el torero se pasó el toro muy cerca de la taleguilla, tanto que el pitón la rompió sin consecuencias graves. Dos pinchazos y tres cuartos de espada tendida. Saludo desde el tercio y palmas en el arrastre al novillo.

Valor y ganas de ser figura del toreo, es lo que tiene Diego San Román, un novillero mexicano que hizo erizar a todo el público asistente a Cañaveralejo; por colocar en más de cinco oportunidades los pitones literalmente quietos y recostados sobre su taleguilla, era una fusión de toro y torero. La faena emocionó y tuvo mucha calidad, aprovechando las pocas oportunidades que le daba el noble novillo, que quería por momentos irse a las tablas y por eso con su propio cuerpo el novillero le tapaba la salida. Pinchazo y estocada. Oreja muy merecida.

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El tercer y último alternante de la tarde, el boyacense, Juan Sebastián Hernández que torea su última novillada antes de tomar la alternativa en la próxima temporada taurina de la ciudad de Manizales. Un novillo noble pero con casi nula fuerza y motor, si acaso se movía, esto tornó pesada la lidia y el ánimo para el público. La faena aunque muy justa y digna, no transmitió y lamentablemente terminó en una estacada muy defectuosa. Silencio.

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Cerró la tarde el torero Juan Sebastián Hernández, que tenía mucha voluntad, se quiso arrimar para generar emoción y cortar la oreja que ya habían cortado sus compañeros, pero el valor no logró hacer que cuajara la faena. Dos volteretas muy fuertes, en las que peligró su integridad física… alcanzamos a temer por su vida y su alternativa. Petición de oreja tras una gran estocada.