Feliz Año Salento


por Carolina Baquero
Concurso de ganaderías del sur occidente colombiano, con un aforo muy poco alentador pero que terminó siendo una exitosa corrida en Cali.
Se lidiaron seis ejemplares de las siguientes ganaderías en su orden: Paispamba, Manuel Orbes, Guachicono, Salento, Ernesto González Caicedo y Fuentelapeña.
El colombiano Paco Perlaza, fue quien abrió la tarde, ante el ejemplar de Paispamba, que tenía jiribilla, raza y muy buena estampa. No hubo conjunción entre toro y torero, hubo al inicio de la lidia una buena tanda por la mano derecha, muy bien templada; pero la faena se vino a menos, se tuvo que llevar de uno en uno, con una embestida en línea recta. Pinchazo, media espada y descabello. Silencio tras aviso y palmas al toro en el arrastre.
Se indultó a Manchado #146 de 476K, por parte de Paco Perlaza, que le toreó en redondo, ligado y sobre todo con el corazón, porque así se puede describir el torear de este colombiano: “Toreo de Corazón”. El toro tenía bondad pero sin dejar de lado ese picante necesario y característico de los Santacoloma, quería comerse la muleta y siempre embestir. Dos orejas simbólicas.
Volvió a los ruedos colombianos, la ganadería de Manuel Orbes, que pasta en el departamento de Nariño. La faena dio inicio con ligazón, se veían lucidos los encuentros entre el enrazado toro y Román Collado, quien estuvo muy entregado, alegre y ampliando muy bien su figura para torearle. La faena se vino a menos y aún más cuando el toro comenzó a irse por dentro y terminó dando una fuerte voltereta al español. Pinchazo hondo, estocada y descabello. Palmas y palmas al toro en el arrastre.
Román Collado no logró encontrarse a gusto y no encontró la lidia correcta para Navidad de la ganadería de Ernesto González Caicedo, que tenía movilidad y raza. Tuvo un buen momento la faena, más o menos a la mitad de la misma … una buena tanda por la derecha, pero no en general tuvo picos de irregularidad su actuación. Fallas con la espada. División de opiniones tras aviso y palmas al toro en el arrastre.
Luis David Adame se enfrentó a un toro cinqueño, encastado y de una presentación excepcional, de la ganadería de Guachicono. El mexicano fue variado en el capote, por calecerinas de gran factura. Con la faena de muleta, se le vio sereno y aprovechando las condiciones del toro, lo llevó a media altura, ligado, no muy templado porque el toro remataba los pases con la cara arriba. Tandas por los dos pitones, continuas y de conexión. Estocada completa. Dos orejas.
La suerte de su primero no la tuvo en el sexto de la tarde, el toro de Fuentelapeña fue soso, pasaba pero si emoción, se desviaba del trazo que le planteaba Luis David Adame. Poca emoción y poco de decir porque aunque el torero quiso, la verdad no hubo con qué. Tercio de la muerte defectuoso. Palmas.