Novillada de oreja y sangre


por Carolina Baquero

Un clima espectacular acogió al primer festejo de la Feria Taurina de Manizales, número 65.

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Salieron al ruedo siete toros de la ganadería de Armerías, propiedad de Don Rafael Moscoso, de buena presentación y buen juego, encastados y con oportunidades de triunfo.

 

Gitanillo de América, se encontró con un bravo novillo de la ganadería de Armerías; que acusaba algo de falta de fuerza pero lleno de bondad, raza y casta, quedándose en el centro del redondel y atento a la muleta. El torero empezó con ideas muy claras, tandas por la derecha; muy bien planchada la muleta, llevándolo ligado y dándole los tiempos de reposo adecuados. Se vino un poco a menos el toro y la limpieza de la faena, más no la alegría. Pinchazo y estocada en buen sitio. Vuelta al ruedo al torero y palmas al toro en el arrastre.

 

No fueron buenos los momentos que vivió Gitanillo con su segundo ejemplar de la tarde, debido a que no se ha encontrado a gusto con el toro, que presentaba dificultades, poca clase y que requería para funcionar, de mayor autoridad para que la faena fuese más limpia y lograra conectar con el público, además porque el alargar la faena se le vino en contra con los aficionados. Estocada de muy buena factura y descabello. Silencio.

 

Diego San Román es un torero con imán para los públicos y Manizales no ha sido la excepción; con el solo saludo de capote, ya estaban conectados. El capote variado y limpio del mexicano fue de huso de todos. Con la muleta empezó de rodillas con la mano derecha en redondo, la faena se fundamentó en esta mano porque era el pitón más potable; infortunadamente el toro se vino a menos, colándose entre el torero y la muleta, incluso mirando las tablas. Calado el toro y dos descabellos. Saludo desde el tercio.

 

Un buen novillo salió en quinto lugar, pero debido a que dio dos vueltas canela y perdía mucho las manos, lo cambiaron; que no debía haberse hecho porque no estaba lesionado y si lo estuviese fue en el ruedo y según reglamento debe venir lesionado de los corrales para cambiarlo.

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Salió el quinto bis, un novillo toro con expresión en su mirada de no muy buenos amigos, era encastado pero reservón y con embestida bronca. El novillero azteca Diego San Román se entregó a una faena de emoción, con poco arte pero con más habilidad y lidia para aprovechar las condiciones del toro, valiente al reincorporarse tras dos fuertes volteretas, sin consecuencias. Pinchazo, espada calada. Vuelta al ruedo al torero y palmas en el arrastre al toro.

 

Un buen novillo toro le correspondió a Andrés Bedoya, incluso mejoró su comportamiento porque parecía áspero en principio, pero fue ahormando su embestida. Andrés estuvo sereno, entregado, templando al toro; se hubiese podido llevar más profundo cada pase para dar mayor importancia a la faena. Una fuerte voltereta al finalizar la faena, que le dejó una cornada en la parte inferior posterior del muslo derecho y tras pasaportar al toro tuvo que ser llevado a la enfermería. Oreja y palmas al toro.

 

Debido a que la cornada fue de dos trayectorias, el cuerpo médico de la plaza han decidido no dejar salir a su segundo toro, a Andrés Bedoya; sino más bien trasladarlo a un centro hospitalario para su intervención quirúrgica.

 

La lidia quedó a cargo de Gitanillo de América, a quien le correspondió un toro muy alegre, de bastante transmisión; y el novillero también se le vio entregado a la faena, teniendo éxito en sus inicios. Más en el final las suertes no estuvieron de su lado, se desdibujaban un poco los pases y dejaba trompicar la muleta. Pinchazo y estocada. Leves palmas.