La tarde de Arcila


por Carolina Baquero

Un frío cala huesos en la Plaza de Toros de Santamaría no fue impedimento para que los bogotanos y foráneos disfrutaran de una tarde cargada de sabor a café.

Se lidiaron seis toros en lidia ordinaria y un séptimo de regalo. De muy buena presentación y de juego irregular. Sobresalieron los lidiados en los lugares 1,2 y 4.

David Martínez confirmó alternativa, frente a un buen ejemplar de la ganadería de Vistahermosa. Martínez tuvo un buen momento en la mitad de la faena, ligó y se cruzó bien; sin embargo en casi toda la faena se le vieron errores de colocación, no lograba ubicarse nuevamente cruzado frente a la cara del toro, que tuvo mucha casta y raza. Una buena estocada para este ejemplar que se resistió a morir y recibió la vuelta al ruedo como premio. División de opiniones para el torero.

Con un buen saludo capotero e invitando a sus banderilleros a banderillear con él, a gallear, bajo la música de la buena banda de la plaza. Ya con la muleta las cosas no fueron muy bien, faltó entendimiento entre los dos y casi no se pudo ver tandas templadas. Él puso toda su voluntad pero infortunadamente no encontró la lidia correcta. Estocada defectuosa. Silencio tras aviso.

José Arcila volvió a la plaza de Santamaría con su estilo muy propio, uno muy diferente a su primera actuación hace unos años; viene en constante evolución. Le correspondió un toro encastado, que se arrancó de lejos al caballo y siempre acudió a la muleta, aunque con poca clase, era algo brusco. La faena inició toreando sentado en una silla, pero desistió pronto porque no se le dio con continuidad. La faena fue de tandas completas, con mucha intención y de buen remate. Muy buena estocada. Dos orejas y palmas al toro.

Con el cuarto de la tarde Arcila estuvo muy entregado, el toro era complicado pero encastado, atento y con motor. La faena del manizaleño fue ligada, y ordenada, hubiese agregado un poco más de largura a los pases. La afición conectada de principio a fin con la entrega y el corazón que le está poniendo a su tauromaquia, se llevó una fuerte voltereta sin consecuencias. Mató de buena estocada. Oreja y palmas al toro en el arrastre.

Poco y nada pudo hacer Moreno Muñoz con su primer toro, era parado completamente, manso y sin opciones. El torero bogotano, intentó por los dos pitones y en varios terrenos del ruedo; y no fue posible, quizás acudía un poco más por el izquierdo pero tampoco en exceso. Leves palmas tras estocada desprendida y pitos al toro.

Qué mala suerte que tuvo Moreno Muñoz, el segundo de su lote, era precioso de estampa, pero no tenía nada adentro. No hubo faena, hubo pases sueltos, persiguiendo al toro por todo el albero. Sufrió mucho y se le complicaron las cosas con la espada. División tras tres avisos y pitos al toro.

Se regaló un séptimo toro para Moreno Muñoz, y fue la tercera muestra de mala suerte. El toro era otro manso que no permitió nada al torero.