Suspendida la Feria de San Isidro por vez primera en 73 años


por Alberto Lopera

Con el anuncio por parte de la alcalde de Madrid de la suspensión definitiva de la fiestas de San Isidro en mayo, automáticamente ha quedado suspendida la Feria Taurina de San Isidro, la más larga e importante del mundo. Desconocemos el motivo del silencio de la empresa Plaza 1 para anunciar la no realización de la feria que estaba prevista iniciar el 12 de mayo hasta el 16 de junio.

Será la primera vez que se suspenda esta feria en sus 73 años, fue creada en 1947  por el empresario La VentasLivinio Stuick inicialmente con 7 corridas, llegando hasta hoy con la celebración cada día hasta sumar 34 festejos.

La Plaza Monumental de las Ventas, diseñada por el arquitecto José Espelius, fue una idea de Joselito o Gallito. Pese a terminar de construirse en el año 29, no se estrenó hasta el 17 de junio de 1931, con una corrida a beneficio del paro obrero donde actuaron ocho matadores: Fortuna, Marcial Lalanda,  Nicanor Villalta, Fausto Barajas, Fuentes Bejarano, Vicente Barrera, Armillita Chico y Manolo Bienvenida. Como los accesos al coso aún no estaban rematados, en 1932 no se dieron toros y se retomaron en 1933 con solo dos festejos: la llamada corrida de las mises (en vísperas del concurso de Miss Europa en el Círculo de Bellas Artes) y la de la Asociación de la Prensa, organizada por el crítico Clarito.

Tras aquellos esporádicos espectáculos, la inauguración oficial se produjo el 21 de octubre de 1934 con un cartel de tronío, en el que Juan Belmonte cortó el primer rabo al toro «Desertor», de Carmen de Federico. La primera temporada completa (aún sin feria) se celebró en 1935 y en 1936 se interrumpió por la guerra civil. Tras un parón de casi tres años, se reabrió el escenario taurino en mayo del 39. Manolete se erigiría ídolo en la década de los 40, con el recuerdo de su majestuosa obra a «Ratón». Y en 1947 nacería el invento de Stuyck: San Isidro. De cinco tardes a un mes seguido. Pero ahora, 73 años después, el ruedo inmenso de Madrid no reverdecerá laureles taurinos en primavera y no habrá más lidia que la de machetear al virus que ha paralizado la piel de toro en España y en todo el mundo.